domingo, 29 de septiembre de 2019

PSICOLOGIA DE LA EDUCACION Y DEL DESARROLLO


7. Psicología de la educación y del desarrollo

Casi todas las ramas de la psicología dirigen parte de su atención a los procesos de aprendizaje, pero la especialización en psicología educativa dirige toda su atención hacia ellos. El objetivo de esta rama es aplicar técnicas y estrategias para hacer que el aprendizaje se realice de la manera más satisfactoria posible, haciendo que exista un buen encaje entre aprendices y maestros.

Además, la psicología de la educación entiende el concepto "educación" en su sentido más amplio. No tiene que ver solo con lo que hacen los jóvenes en la escuela, sino que sea aplica a todos los ámbitos en los que el aprendizaje tenga un papel protagonista, ya sea en cursos formativos de trabajadores o dentro de familias y comunidades que deben adaptarse a una nueva situación.

De hecho, desde la psicología de la educación cada vez se le da más importancia a la necesidad de concebir la educación como un trabajo en red, que se ejerce mucho más allá de las escuelas y las academias. Es por eso que parte de los esfuerzos de los psicólogos de la educación se dirigen a poner en contacto a diferentes agentes que, entre sí, tienen un papel en la educación de un grupo de personas: maestros, trabajadores sociales, familiares, etc.

La psicología del desarrollo está muy relacionada con la psicología de la educación y a menudo se las percibe como una misma cosa. Sin embargo, la primera está más orientada a los cambios comportamentales que tienen que ver con el desarrollo madurativo de las personas y su paso por las diferentes etapas de crecimiento, desde la niñez hasta la vejez.

Esto es utilizado desde la psicología educativa para establecer criterios que prmitan saber cuáles son las capacidades y los límites de aprendizaje de las personas, dependiendo de en qué etapa del desarrollo se encuentren. Por ejemplo, el hecho de que una niña tenga cinco años permite presuponer que no será capaz de aprender contenidos que obliguen a la utilización de de una lógica formal medianamente elaborada.





Desarrollo histórico

En esta breve introducción al desarrollo histórico de la Psicología educativa, podemos delimitar cuatro fases de acuerdo con la aparición de las funciones más significativas que la psicología educativa ha ido asumiendo. Así la primera época (1880-1920) se caracteriza por la preocupación por el estudio de las diferencias individuales y la administración de tests útiles para el diagnóstico y tratamiento de los niños problemáticos, de modo que en sus orígenes la psicología educativa aparece fuertemente ligada a la educación especial. En un segundo momento (1920-1955) el impacto del movimiento de salud mental promueve la proliferación de servicios psicológicos para tratar los problemas psicológicos infantiles dentro y fuera de la escuela y divulga la idea de una psicología "escolar" no limitada al diagnóstico y tratamiento de los problemas de aprendizaje escolar, sino ocupada también en la atención a los aspectos emocionales, afectivos y sociales del alumno. En la tercera fase (1955-1970) empieza a considerarse la necesidad de formar a los profesores en los avances del conocimiento psicológico y en su integración en la metodología didáctica y se piensa en el psicólogo como el profesional que actúe de puente entre tal conocimiento psicológico y la práctica escolar. A partir de 1970, comienza la búsqueda de modelos alternativos basados en las teorías cognitivas, sistémicas, organizacionales, ecológicas y en la psicología comunitaria intentando dar un giro al esquema tradicional de atención individualizada a los casos problemáticos subrayando la importancia del contexto, tanto instruccional como sociocomunitario.

Con respecto a nuestro país los inicios de la psicología educativa están unidos a los comienzos de la psicología científica ya que fue el interés en la psicología aplicada al contexto escolar y a la orientación profesional el motor de desarrollo de esta disciplina.

Hasta la guerra civil se producen diversas experiencias precursoras que se ven cortadas por dicho acontecimiento y por las características represivas y reaccionarias de la dictadura que la continúa.

A partir de los años cincuenta se produce una recuperación de la tradición científica que se concreta con la llegada de la Psicología, en la década de los sesenta, al mundo académico lo cual supone un salto cualitativo hacia su institucionalización pese a las fuertes tensiones estructurales que se dan en su seno (entre investigación y profesión, entre formación básica y especializada, así como por la diversidad teórica de partida debida en parte a la variabilidad de escuelas y enfoques con que cuenta la psicología). A este respecto pueden hacerse dos matizaciones, por un lado, la explosión demográfica de titulados en psicología ha venido más de la demanda vocacional que de la demanda específica de tales especialistas en el mercado laboral, salvo quizás en el campo educativo donde ha habido un desarrollo significativo de la atención a los temas psicopedagógicos, por otro lado, existe un fuerte distanciamiento entre la dimensión académica y la profesional que repercute en la cualificación de especialistas en psicología aplicada.

A partir de los años setenta se configura una demanda social de intervención psicoeducativa, esta demanda, asociada tanto a la difusión y generalización de ideas "psicologizantes" como a la extensión de la oferta de los primeros titulados, se concreta en las primeras prácticas de psicología educativa, centradas desde un enfoque psicotécnico en actuaciones de aplicación de pruebas, informes estandarizados, orientación en cursos claves y ocasionalmente en actividades de reeducación. Los protagonistas eran psicólogos que independientemente o en grupo ofrecen sus servicios y establecen relaciones laborales irregulares con asociaciones de padres de alumnos, propiedad y dirección de centros escolares privados, etc.

1. La Psicología Educativa en la enseñanza privada

Es en la enseñanza privada (concertada o propiamente privada) donde comienzan a trabajar las primeras promociones de psicólogos del área educativa. Desde esos inicios como servicios complementarios y extraescolares hasta el momento actual su evolución podría resumirse en:

• Tendencia a la desaparición de la actuación exclusivamente psicotécnica y psicométrica, además de haberse consolidado la presencia de empresas que ofrecen servicios estadísticos y técnicos así como material psicológico que cubren esta faceta.

• Han aumentado los servicios derivados de la presencia continua del psicólogo en el centro escolar en una situación más regularizada de trabajo, aunque aún ahora, las condiciones laborales (estabilidad, horario, dedicación, etc) sean muy diversas.

• Si bien es cierto que la introducción del psicólogo en los centros fue acompañada inicialmente de una acentuación de los aspectos relacionados con la psicología clínica tradicional, actualmente se observa una marcada tendencia hacia criterios específicamente psicoeducativos. Sin embargo, las características de los centros privados limitan las posibilidades de elección de actuaciones por parte del profesional, pero en general, se observa una tendencia hacia modelos actuales de intervención (programas, aspectos instruccionales, asesoramiento, etc).

• Se ha producido una gran proliferación de la oferta de gabinetes y centros de reeducación y apoyo escolar, con actuaciones de tratamiento muy diversas (logopedia, psicomotricidad, formación de padres, entrenamiento en habilidades básicas, etc), bastantes de estos centros se han consolidado y actualmente presentan una oferta de servicios de gran calidad y amplitud.

• Es preciso señalar que en el campo de la educación especial se produce inicialmente cierta eclosión de ofertas de trabajo, al menos en los años ochenta, de asociaciones de padres de discapacitados psíquicos, sensoriales y motóricos; la progresiva cobertura por parte de las administraciones públicas de servicios en este sentido ha paralizado bastante esta vía.

2. Las redes públicas de atención psicoeducativa

La demanda social va aumentando en intensidad y llega a influir en las instancias político-administrativas, entonces en proceso de cambio en el contexto histórico de la transición democrática, planteando la necesidad de cubrir el espacio de intervención psicoeducativa por parte de las administraciones públicas.

Fue en 1970, en la Ley General de Educación, cuando se formuló por primera vez el derecho a la orientación escolar, pero no es hasta 1977 cuando se crean los primeros servicios del M.E.C., los Servicios de Orientación Escolar y Vocacional (S.O.E.V.), con funciones ligadas a los modelos de orientación de la época, muy amplias y poco definidas y con imposibilidad de efectuar una incidencia significativa en el sistema educativo, dado el escaso número de profesionales que inicialmente los componían (2-3 por provincia) y su compleja situación administrativa, se trata de profesores de Educación Primaria, psicólogos o pedagogos, al principio en "comisión de servicio" posteriormente como plaza de "carácter singular", sin reconocimiento del título superior exigido, lo que les conduce a una ardua batalla legal que todavía continúa.

Paralelamente, a partir de las primeras elecciones democráticas municipales de abril de 1979, se crean Servicios Psicopedagógicos Municipales; en este caso lo que se produce es la adopción por los nuevos ayuntamientos de propuestas de profesionales (Psicología - Servicio Público) en las que se plantean formas de intervención del psicólogo desde el municipio que aún se sitúan en la indeferenciación educación/salud/servicios sociales, áreas que en ese momento no están cubiertas desde otras instancias.

Los Servicios Psicopedagógicos Municipales (S.P.M.) estuvieron inicialmente muy influidos por los modelos comunitarios y preventivos procedentes del área de salud; y su distribución territorial (grandes urbes, áreas metropolitanas...) y condiciones de trabajo han sido muy variables y diversas; en España los ayuntamientos no tienen competencias directas sobre la red pública de enseñanza, aportan servicios complementarios por lo que la progresiva implantación de los servicios de intervención psicopedagógica de la administración educativa (inicialmente el M.E.C. , progresivamente las comunidades autónomas) en los mismos sectores, limita la actuación de los S.P.M. a la oferta de programas concretos complementarios a la actividad escolar, muchos de ellos de gran calidad por cierto, todo lo cual paraliza su crecimiento.

Lo anteriormente dicho sirve exclusivamente para los S.P.M. de las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas y no refleja lo ocurrido en Valencia y Cataluña en que los procesos de colaboración de la autoridad educativa autonómica y los ayuntamientos adoptaron al menos temporalmente otras formas.

A partir del Plan Nacional de Educación Especial de 1987 y de la Ley de Integración Social del Minusválido de 1982, surge un nuevo marco de intervención psicoeducativa, se crean los Equipos Multiprofesionales (E.M.), incrementándose en sucesivas convocatorias su número de forma importante en los años siguientes; la situación de sus componentes era la de contratados laborales (con reconocimiento de su titulación) de la administración educativa tras concurso-oposición como forma de acceso. Sus funciones, originalmente ligadas a la educación especial, trataron fundamentalmente de dar respuesta a la necesaria evaluación inicial y toma de decisiones de ubicación de los alumnos susceptibles de recibir atención especial, por ello sus funciones se centran en: prevención, detección, valoración multiprofesional, orientación y seguimiento.

Estos Equipos incorporan perspectivas de trabajo interdisciplinar, normalización y sectorización; sin embargo se observa insuficiencia de recursos cuando las funciones asignadas son superadas por las demandas de intervención psicoeducativa de los sectores que atienden, también falta experiencia previa en el modelo planteado, y un enfoque inicial ligado a una concepción médico-pedagógica de la educación especial hace difícil avanzar hacia actuaciones psicoeducativas más globales.

A partir del Real Decreto 334/85 de Ordenación de la Educación Especial (origen de las políticas de integración escolar) se abre un nuevo escenario. Por un lado se centran las funciones de los Equipos dependientes del M.E.C. en la valoración diagnóstica con vistas a determinar la ubicación escolar y en el apoyo a los proyectos y centros escolares de integración reconocidos a partir de dicha norma.

Además se procede a la unificación de funciones de S.O.E.V. y E.M. (Orientaciones para el funcionamiento de Equipos Psicopedagógicos, Enero de 1986) planteando funciones generales en el sector, funciones en centros ordinarios y funciones específicas (Centros de Integración, Centros de Educación Especial…), un conjunto de prioridades (integración, atención a familias, diagnóstico, prevención y fracaso escolar) y un modelo de organización y funcionamiento (sectorización, plan de trabajo…).

Las líneas generales de estas orientaciones resaltan los aspectos de apoyo a alumnos y centros de integración, en general de atención individual y asesoramiento a centros, sólo en escasa medida menciona aspectos de "orientación" y no recoge más que muy parcialmente las aportaciones preventivas o sociocomunitarias tan abundantes en los documentos elaborados por los propios Equipos por la misma época; a partir de ese momento se produce una unificación funcional, pero aún no de los aspectos administrativo-laborales, de los equipos ministeriales.

Con la puesta en marcha de la L.O.G.S.E. (1990) se va perfilando el modelo que la administración educativa plantea para la intervención psicopedagógica y la orientación educativa, contemplándose dos niveles de actuación profesional; por un lado los Departamentos de Orientación en Educación Secundaria como apoyo técnico a la labor tutorial del profesor y recurso profesional de la orientación en el centro, con funciones referidas al propio centro, al alumnado, al profesorado, familias y otras instituciones; y por otro lado los Equipos de sector para facilitar a los centros de Educación Primaria una asistencia y apoyo técnico de naturaleza didáctica, psicológica, social y organizativa, además de funciones específicas de ámbito sectorial. También existen Equipos Específicos (Autismo, Sordos, Ciegos, Motóricos) de ámbito provincial y Equipos de Atención Temprana (que cubren la etapa de Educación Infantil).

Con el fin de cubrir las plazas de profesionales en los Departamentos de Orientación de los Institutos de Educación Secundaria y en los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (E.O.E.P., nuevo y enésimo nombre de los Equipos de Sector del M.E.C.) se crea en 1991 la especialidad de Psicología y Pedagogía dentro del cuerpo de profesores de Educación Secundaria de carácter estatal (aunque la convocatoria de plazas en las Comunidades Autónomas con competencias educativas es prerrogativa de dichas comunidades) y se producen sucesivas convocatorias tanto centrales como autonómicas hasta desembocar en los más de 2000 miembros de dicha especialidad en 1997, de los cuáles aproximadamente la mitad son psicólogos.

3. Las competencias autonómicas

El 1 de enero de 1982 se transfieren las competencias de gestión de la red educativa pública a las Comunidades Autónomas de: Cataluña, Galicia, País Vasco, Comunidad Valenciana, Canarias, Andalucía y Navarra, el resto permanece como territorio de gestión del M.E.C. (aunque para 1998 se anuncia el traspaso de las competencias educativas para el resto de las comunidades autónomas).

La mayoría de estas CC.AA. formulan modelos propios de organización de la intervención psicopedagógica, pero en general se mueven, al menos hasta 1991, hacia Equipos tipo S.O.E.V. (profesores de Primaria, psicólogos y pedagogos) en lo administrativo-laboral, y en la intervención señalan ámbitos comunes (atención a centros escolares, atención a necesidades educativas especiales, orientación y asesoramiento…).

A partir de la promulgación de la L.O.G.S.E. y sobre todo desde la creación de la especialidad de Psicología y Pedagogía en Secundaria, se han producido convocatorias propias para esa especialidad en la mayoría de las CC.AA. y en general se tiende a organizar la actuación en Departamentos de Orientación en Secundaria y Equipos de sector para Primaria. Existen multitud de matices (diversidad de recursos, situaciones peculiares, etc.) pero las líneas generales parecen ir en el sentido antedicho.

4. Evolución de los modelos de intervención psicoeducativa

El comienzo de los años ochenta marca el paso de una psicología educativa muy relacionada con modelos clínicos y de psicología "escolar" tradicional a una progresiva especialización y concreción en el objeto de trabajo. En esos años se produce, tardíamente, el descubrimiento de Vygotski y de la psicología cognitiva en relación con el contexto educativo. Desde entonces el constructivismo se ha hecho dominante, esencialmente en el medio universitario relacionado con la Psicología de la Educación desde el que se ha extendido a la práctica profesional, de hecho ha llegado a ser el modelo psicopedagógico subyacente a las propuestas curriculares del proceso de reforma educativo formulado en la LOGSE.

La oficialización de dicho modelo, claramente no buscada por algunos de sus iniciales promotores, alcanzó niveles extremos y más allá de la teoría constructivista de base se introduce una perspectiva pedagógico-curricular, que en nuestro caso, parte de propuestas para sacar la intervención psicopedagógica de la "periferia" del sistema educativo llevándola hacia el "núcleo" (docente-didáctico-curricular). De esta idea se pasa a una reflexión de gran calidad pero curiosas consecuencias (propuesta de titulación de psicopedagogía, homologación de prácticas de psicólogos y pedagogos, priorización absoluta de los aspectos curriculares de la intervención...) llegando hasta la asunción de estas reflexiones como posturas oficiales de la administración educativa y a desarrollos cristalizados y cerrados en los que se describe un modelo único, con unas únicas funciones, unas influencias teóricas concretas o formas de intervención como ajenas a la psicología educativa y propias de periclitados modelos psicométricos o clínicos.

En conjunto se observa como la intervención psicopedagógica adopta un carácter "funcional" respecto a las necesidades de implantación de la reforma educativa, priorizando las actuaciones de asesoramiento curricular sobre las demás, formuladas, desarrolladas y realizadas con mejor o peor fortuna por los psicólogos educativos.

5. Líneas de actuación

En este breve y muy incompleto recorrido queda patente que en la consolidación del rol del psicólogo educativo han confluido tres grandes líneas de actuación:

• Una proveniente de un enfoque sociolaboral, que pretendía la inserción eficaz y madura del alumno en la vida activa (funciones de orientación profesional, asesoramiento vocacional).

• Otra línea de actuación es de tipo psicológico y pedagógico y pretende la mejora de la vida escolar, en una línea de apoyo a la comunidad educativa (funciones de asesoramiento, de formación de apoyo didáctico...).

• Una tercera línea puede ser caracterizada como de orientación terapéutica (reeducadora, compensadora...).

Es la confluencia de estas líneas la que da al psicólogo educativo fuerza y riqueza conceptual.

6. Presencia profesional y rol, dificultades y perspectivas

En conjunto los psicólogos educativos representan aproximadamente un 38% del total de los profesionales de la psicología que ejercen como tales, lo cual nos sitúa como una de las áreas más numerosas del colectivo profesional.

En el sector público educativo se ha pasado en los últimos veinte años de la práctica inexistencia de psicólogos a los más de 3000 que pueden calcularse en la actualidad en las diversas administraciones municipales, autonómicas y centrales.

Las principales dificultades han venido por una doble vía, por un lado las relativas al estatus administrativo-laboral, en algunos casos por las formas de reclutamiento, en otros por problemas de reconocimiento profesional (afortunadamente cada vez en menor medida) y en bastantes, sobre todo en los que la intervención profesional es más reciente, por puros problemas laborales y socioeconómicos.

Otra fuente de dificultades, que además se hace más importante conforme se resuelven en mayor o menor grado los problemas de estatus, es la referida a la definición del rol, perfil y funciones; la progresiva superación de prácticas tradicionales y el surgimiento de la demanda social de intervención en distintos ámbitos produce la necesidad de un debate constante sobre las cuestiones referidas al rol del psicólogo educativo, a todo ello se unen unos desarrollos científicos y técnicos que obligan a un permanente esfuerzo de actualización y de definición de líneas nuevas de actuación psicoeducativa (como ocurre en general en todos los modelos y servicios educativos) que sin abandonar, como a veces se pretende, las grandes líneas de confluencia citadas en el apartado anterior, incorporen aspectos tales como los nuevos conceptos dinámicos del aprendizaje y de las formas de aprender, una evaluación formativa, analítica y basada en criterios, la respuesta a las necesidades derivadas de la integración de las diferencias tanto personales, como sociales y culturales, una orientación educativa y profesional de tipo educativo, el análisis del contexto educativo, etc.

Finalmente se observa un tercer grupo de dificultades que van a ser clave para nuestro desarrollo profesional, se trata de los aspectos deontológicos y éticos; así los problemas de estatus y rol, la delicada frontera entre interdisciplinaridad e intrusismo, la dinámica entre funciones profesionales y funciones asignadas, la presencia de un rol mediador y una posición administrativa concreta, y finalmente los dilemas éticos y deontológicos del psicólogo en contextos educativos: las dificultades derivadas de los procesos de etiquetaje y consiguiente estigmatización, los temas de confidencialidad y secreto profesional, los requerimientos emanados del consentimiento para la intervención y en última instancia, y como tema clave, la necesaria posición crítica del psicólogo ante el reforzamiento de un perfil institucionalmente deseable del alumno.



Por su trascendencia nos detendremos brevemente en este último punto. Se da un área de conflicto cuando el psicólogo educativo intenta crear, o apoya la creación, en los alumnos, de determinados hábitos de pensamiento, sentimiento o conducta. Se trata de un punto en que la deontología profesional linda con la filosofía educativa. El análisis de sus distintas implicaciones trasciende el objetivo que nos proponemos en este texto. Sin embargo es necesario tener en cuenta que el psicólogo puede dejarse utilizar por el "sistema institucional educativo" para inducir aquellos comportamientos o conductas que terminan beneficiando a los directores o educadores y no a los alumnos. Utilizar técnicas que promuevan la obediencia ciega, la sumisión, la competitividad y el individualismo supone una opción pedagógica y ética muy diferente a la de promover la autonomía y competencia personal, la creatividad, la cooperación, el respeto a los demás y la autodisciplina. El psicólogo educativo debe saber esto y tener en cuenta su propia posición en relación con los objetivos conductuales y actitudinales que se están intentando inculcar en los alumnos.


PSICOLOGÍA FORENSE


6. Psicología forense

Esta especialidad está orientada a cubrir necesidades que aparecen en el seno del sistema judicial. Un psicólogo forense recopila, analiza y presenta pruebas de tipo psicológico que van a ser tenidas en cuenta en procesos judiciales. Por ejemplo, puede evaluar a una persona investigada para examinar la posibilidad de que tenga trastornos mentales, o bien aporta pruebas que refuerzan la hipótesis de que una persona tiene falsos recuerdos.
A diferencia de lo que ocurre durante la psicoterapia, en la que también se recopila y se analiza información relacionada con el comportamiento de una persona concreta, en la evaluación psicológica forense los intereses del psicólogo o psicóloga y los de la persona examinada no coinciden. De hecho, entre las tareas que tiene el psicólogo forense se encuentra la de explorar la posibilidad de que la persona examinada esté mintiendo para hacer valer una versión de los hechos que le beneficie.
Además de todo esto, la rama de la psicología forense está relacionada con la creación de perfiles psicológicos de criminales para ayudar en las tareas de búsqueda y captura.

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La psicología forense, por lo tanto, es la rama de la psicología cuya finalidad es colaborar con los magistrados que deben resolver un proceso judicial. Los psicólogos forenses se encargan de recolectar y estudiar datos psicológicos que sean útiles en el marco de un juicio.


Estos expertos deben tener conocimientos de Derecho para llevar a cabo sus tareas de manera correcta y poder trabajar en conjunto con abogados, fiscales y jueces. Así un psicólogo forense puede convertirse en perito y dar testimonio como experto en un juicio, haciendo su aporte a la Justicia.

Es importante resaltar la necesidad de que el psicólogo forense conozca los conceptos y las reglas del sistema jurídico del país en el que se desempeña; la falta de comprensión de alguno de los puntos fundamentales de la justicia puede derivar en que lo excluyan del proceso tras haber perdido la credibilidad frente al juzgado.

Existen diversas cuestiones que la psicología forense puede analizar para ayudar a un juez. Una de las más habituales refiere al estudio de la condición mental de un acusado para determinar si comprendía la acción que supuestamente cometió y sus consecuencias. Si un hombre es acusado de asesinato, un psicólogo forense puede señalar si el individuo, en el momento del hecho, era consciente de lo que estaba haciendo.

Con respecto a la formación necesaria para dedicarse a la psicología forense, algunas de las opciones son la psicología organizacional, la social y la clínica, aunque resulta fundamental para la práctica pericial contar con conocimientos teóricos y experiencia probada en evaluación psicológica por medio de instrumentos de la psicopatología, proyectivos y psicométricos.

La psicología forense también puede informar acerca del tratamiento que debería recibir un condenado. El juez, de este modo, contará con mayores herramientas para determinar cómo se ejecutará la pena.


Es importante entender que la psicología forense puede explicar la conducta de una persona y brindar esa información a un tribunal, pero no tiene la capacidad ni la facultad para defender, querellar o juzgar a un individuo.

El tribunal suele esperar del psicólogo forense respuestas a cuestiones legales muy específicas relativas al caso, y el lenguaje en el que deben estar expresadas es el legal. En otras palabras, al juez, los abogados y el jurado no les interesa conocer el estado de salud mental del acusado desde un punto de vista meramente científico sino, por el contrario, consecuencias directas que pueda generar en el proceso judicial, los límites que pueda llegar a establecer a la hora de interrogarlo y sentenciarlo.

La psicología forense se encuentra a menudo en el foco de diversas controversias, especialmente cuando se usa para eximir a un criminar de la culpa asegurando que no era consciente de sus actos. Si bien cuando los hechos lamentables no nos tocan de cerca es común que los seres humanos nos interesemos por los misterios de la mente, nadie quiere ver al asesino de su hijo quedar en libertad porque la ciencia lo declare inimputable.

Esto no significa que los psicólogos forenses tiendan a buscar razones para justificar el accionar de los acusados; si no existiera esta rama de la psicología, el sistema no podría impartir justicia equitativamente y actuaría en contra de los principios de igualdad que intenta promover. Además, en algunos casos, los profesionales de esta disciplina aportan información que vuelve más severos los cargos.




PSICOLOGIA CLINICA Y DE LA SALUD





3. Psicología clínica y de la salud



Esta es una de las ramas de la psicología más conocidas, si no la que más, y consiste en la investigación e intervención centrada en los problemas psicológicos más o menos severos que afectan a la calidad de vida de las personas. Si las alteraciones psicológicas tienen que ver con trastornos mentales, los psicólogos clínicos trabajarán conjuntamente con otros profesionales de la salud en el diagnóstico, pronóstico, intervención y control de las alteraciones psicológicas.

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Las personas que pertenecen a esta especialidad de la psicología ofrecen un servicio llamado psicoterapia y cuya forma, planteamiento y procedimientos pueden variar mucho, según la orientación psicológica que se tenga y las herramientas con las que se cuente. Como consecuencia, no todos los psicólogos de la salud trabajan del mismo modo ni cuentan con la misma formación, aunque puedan ser incluidos dentro de la categoría de profesionales de la salud mental.





NEUROPSICOLOGIA

5. Neuropsicología

El sistema nervioso es la base de operaciones de todo lo que tiene que ver con nuestra conducta, nuestras emociones y sentimientos y nuestra capacidad de pensar y comunicarnos, así que es normal que una de las ramas de la psicología esté orientada hacia las neurociencias.
La neuropsicología es una especialización a caballo entre la neurología y la psicología, y su razón de ser es el estudio de los procesos mentales y el funcionamiento del encéfalo cuando hay alguna alteración en este.

La neuropsicología es especialmente útil en el estudio de lesiones cerebrales, malformaciones, disfunciones y enfermedades que afectan al funcionamiento del sistema nervioso. Así pues, las personas que de entre todas las ramas de la psicología opten por esta especialización podrán dedicarse al estudio de las relaciones entre los procesos mentales (y comportamentales) y lo que ocurre en el cerebro, para extraer conclusiones que permitan realizar un diagnóstico, pronóstico, tratamiento y control de síntomas.



¿Qué son las funciones cognitivas?

Con el término “funciones cognitivas” se hace referencia a procesos mentales o intelectuales como la capacidad de prestar atención, recordar, producir y comprender el lenguaje, resolver problemas y tomar decisiones.
Las funciones cognitivas conforman un amplio grupo de capacidades y habilidades que incluyen :



La atención (incluyendo el alerta, la atención focalizada, sostenida, la concentración, etc.)
La memoria verbal (con sus distintas modalidades: memoria de largo plazo, memoria de corto plazo o memoria de trabajo, memoria procedural, memoria semántica, memoria episódica, etc.)
La memoria visual
El lenguaje (en sus diferentes aspectos: fonológico, semántico, sintáctico, morfológico, pragmático, así como la fluidez, la prosodia, etc.)
La visopercepción- percepción visomotriz
Las habilidades visoconstructivas
La velocidad de procesamiento de la información
El razonamiento concreto
El razonamiento abstracto
Las funciones ejecutivas (que abarcan una gama de capacidades como flexibilidad cognitiva, planificación, monitoreo, resolución de problemas, etc.)
La orientación espacial y temporal
La organización del acto motor
Las habilidades académicas (lectura, escritura, cálculo)


¿Con qué pacientes trabaja la Neuropsicología?
Los neuropsicólogos trabajan con personas de todas las edades, y que padecen diferentes afecciones:Con mayor frecuencia tratan a pacientes con problemas neurológicos, que pueden incluir traumatismo de cráneo, accidente cerebro vascular, tumores cerebrales, enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia, patologías del desarrollo como el autismo, etc. Todas estas patologías pueden cursar con alteraciones neuropsicológicas, presentando perfiles cognitivos relativamente característicos. Su detección es de suma importancia para encarar un tratamiento adecuado.Otro grupo de consultantes lo constituyen los sujetos mayores, preocupados por sus problemas de memória. En muchos de estos casos se trata simplemente de los cambios normales que acontecen en el sistema cognitivo producto del envejecimiento, pero en otros puede deberse a la presencia de un deterioro cognitivo leve, o a la fase inicial de una demencia.Entre los hallazgos más novedosos de los últimos tiempos está la posibilidad de realizar un diagnóstico temprano de la enfermedad de Alzheimer, mediante tests sensibles y específicos, lo cual permite mayores posibilidades de tratamiento, ya que está demostrado que la mayor eficacia terapéutica (esto es, lograr un enlentecimiento del deterioro inexorable) se obtiene en la fase inicial de la enfermedad.Existen otras patologías crónicas, como diabetes, hipotiroidismo, lupus, en las que también suelen verse alteraciones cognitivas.
Asimismo muchas enfermedades psiquiátricas (como la esquizofrenia, la depresión, el trastorno bipolar y el trastorno obsesivo-compulsivo) comprometen ciertas funciones cognitivas y en muchos casos ameritan la exploración neuropsicológica

Particularmente es en este último grupo de patologías donde la Neuropsicología ha avanzado más en los últimos tiempos, proponiendo un cambio de mirada hacia trastornos clásicos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, por ejemplo. Entender a la esquizofrenia como una patología con déficit en las funciones ejecutivas, en la atención, y en la cognición social , implica todo un cambio en lo que hace a la posibilidad de tratamiento y la calidad de vida de estos pacientes.




sábado, 28 de septiembre de 2019

SEXOLOGIA

4. Sexología


La especialización de sexología dentro del ámbito de la psicología tiene que ver con la aplicación de la psicología a la resolución de problemas de sexualidad. Se trata de una rama de la psicología derivada de la psicología clínica y de la salud pero que, se orienta a los tratamientos sobre la vida sexual de pacientes.

Aunque la psicología del ámbito de la sexología es especialmente útil para tratar disfunciones sexuales, también puede jugar un papel muy importante a la hora de mejorar la vida sexual de personas sin ningún trastorno de este tipo.



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la llave de la felicidad es comprenderse

¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA SEXOLOGÍA?



La Sexología es la ciencia (logia) que estudia el sexo. Sexo viene de sexare (separar, sección…) y comprende todo aquello que tiene que ver con la diferencia, con el hecho de ser, sentirse y expresare como hombre y mujer.




Este hecho de ser “hombre” y “mujer”, de tener en definitiva un sexo, es el eje central de la sexología.



Desde este punto de vista, las demandas sexológicas pueden venir desde distintas posibilidades:

Desde las conductas. Expresiones sexuales múltiples: besos, caricias, coitos…

Desde la identidad. Sentirse hombre o mujer,
Desde la orientación. Hacia donde dirijo mis preferencias, teniendo en cuenta mi propio sexo (hombre o mujer) y el de las personas con las que me relaciono (hombre o mujer).
Desde la interacción. Todo lo que implica encuentro entre hombre y mujer (pareja, afectos, tareas domésticas, crianza familiar, planes de futuro, rupturas…) son cuestiones centrales de interés sexológico.

Demandas más habituales.





A modo de ejemplo, no sólo sería una demanda sexológica una eyaculación precoz, una ausencia de deseo o la elaboración de un programa de Educación Sexual para prevenir embarazos y SIDA. También lo sería todo lo relacionado con la convivencia en pareja, hablemos o no de relaciones eróticas.

Todo lo que tiene que ver con la relación entre hombres y mujeres, no sólo lo que le sucede a sus cuerpos y sus genitales al encontrarse; sino lo que les sucede a sus vidas por el hecho de ser hombres y mujeres, son el campo de aplicación de la sexología. Desde este aspecto, la convivencia hombre-mujer es un núcleo privilegiado de la sexología: comunicación, distintas necesidades afectivas, maternidad-paternidad, mediación en separación y divorcios…

En el plano individual todo lo relacionado con heterosexualidad, homosexualidad o transexualidad, serían otros ejemplos de los campos que abarca la sexología.

Y todas estás cuestiones se trabajan o enfocan desde tres formatos: Educación, Asesoramiento y Terapia.









PSICOLOGIA DEL MARKETING Y DEL CONSUMIDOR


2. Psicología del marketing y del consumidor


La psicología del marketing nace a partir de la psicología de las organizaciones, en el sentido de que está orientada a cubrir las necesidades del engranaje productivo de las empresas. En este caso, estas necesidades consisten en dar salida a los productos o los servicios que se ofrecen, haciendo que la potencial demanda de estos se dirija a la oferta de la empresa.

En resumidas cuentas, de entre todas las ramas de la psicología esta especialización se centra en las investigaciones orientadas a crear servicios y productos atractivos para el cliente. Por tanto, interviene en la creación del plan de marketing, la publicidad y el diseño del producto.

La psicología del marketing y del consumidor se especializa en hacer que lo que ofrecen las organizaciones sea lo más atrayente posible para el tipo de cliente al que quiere venderse el producto o servicio, y también establece qué estrategias de comunicación son más útiles para llegar a este. Se trata de una disciplina muy solapada con lo que tradicionalmente vienen haciendo las agencias de medios y de publicidad, y es por eso que este tipo de psicólogos trabajan conjuntamente con los profesionales de esos ámbitos.

Entre los activos más valiosos de la psicología del marketing y el consumidor se encuentra el neuromarketing, que aplica técnicas propias de las neurociencias para ver de qué manera responden los potenciales clientes o consumidores ante piezas de publicidad, diseños de packaging (el embalaje del producto), etc. Los psicólogos publicitarios también pueden jugar un rol importante en estos procesos de diseño según el modo en el que interpretan la lectura de patrones de activación cerebral, el seguimiento del movimiento de la mirada ante un cartel de publicidad, etc.

Esta es una de las especialidades de la psicología más importantes en un contexto en el que los consumidores son cada vez más inmunes y escépticos ante la publicidad.

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el secreto de la ventas esta en la psicologia del mkt.






RAMAS DE LA PSICOLOGIA

Las 12 ramas (o campos) de la Psicología



Las distintas especialidades (ramas) de la psicología
Sin embargo, si nos detenemos a examinar más detenidamente lo que es y lo que ha sido la psicología a lo largo de la historia, nos daremos cuenta de que los ámbitos y campos en los que puede ser aplicada son bastante más amplios de lo que parece sugerir la icónica imagen de Sigmund Freud prestando servicios de psicoterapia. De hecho, la psicología puede tener tantas facetas como actividades realiza el ser humano.
Eso es lo que hace que no exista una sola psicología, sino muchas ramas de la psicología que están orientadas a distintos ámbitos de aplicación y diferentes objetivos. La psicología consistente en la realización de psicoterapia con pacientes es, pues, solo una de las muchas especialidades que existen dentro de la ciencia de la conducta.
Así que, si quieres saber cuáles son las diferentes ramas de la psicología y sus salidas laborales, te irá bien leer lo que viene a continuación.
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1. Psicología de las organizaciones y del trabajo

La psicología de las organizaciones y del trabajo (esta última conocida también como psicología industrial) tiene que ver con la investigación y la intervención sobre trabajadores, con el objetivo de encontrar las estrategias para hacer que su nivel de rendimiento sea óptimo teniendo en cuenta las necesidades de cada uno de ellos y las de la organización en su globalidad. Es, por tanto, la aplicación de la psicología al mundo laboral.
Las personas que se dedican a la psicología organizacional suelen trabajar dentro de los departamentos de Recursos Humanos de las empresas, o bien pueden ofrecer sus servicios desde agencias especializadas en la selección de personal, la impartición de cursos formativos, la creación de dinámicas de trabajo más efectivas, etc.
Como las actividades que se realizan dentro de una organización son muy variadas, esta rama de la psicología tiene, a su vez, muchas vertientes.
Una de sus facetas, por ejemplo, está orientada a aquello que hace que cada uno de los trabajadores y trabajadoras, individualmente, rindan bien en su puesto de trabajo, ya sea interviniendo sobre las herramientas con las que cuenta cada persona, estudiando sus fortalezas y debilidades, realizando estudios de ergonomía para comprobar si trabajan o no de manera cómoda, etc. Esta faceta de la especialización suele ser llamada psicología del trabajo, o industrial, ya que tiene que ver más bien con el rendimiento de cada uno de los trabajadores y su entorno de trabajo inmediato.
La otra faceta de esta especialidad de la psicología, en cambio, está orientada a las dinámicas de trabajo y las relaciones entre las personas que componen la organización, y por lo tanto tiene que ver con el clima laboral, los estudios de liderazgo, la resolución de conflictos de intereses, la creación de flujos de comunicación eficaces, etc. Esta es la psicología organizacional.
La psicología del trabajo y las organizaciones es, además, la rama de la psicología que acostumbra a tener una mayor salida laboral, y por lo tanto suele ser una opción profesional muy preciada. Dentro de ella, la selección de personal tiende a ser la que crea más puestos de trabajo.

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¿Qué es un psicólogo del trabajo o las organizaciones?


El psicólogo del trabajo o las organizaciones, también conocido como psicólogo industrial psicólogo de empresa, es un profesional que aplica los principios de la psicología en el entorno organizacional y del trabajo. Para ello, ha estudiado los procesos mentales y el comportamiento humano (tanto individual como grupal), y pone en práctica su formación para la solución de problemas en el lugar de trabajo. Su rol general abarca el estudio, diagnóstico, coordinación, intervención y gestión del comportamiento humano dentro de las organizaciones.

Puede trabajar como parte de la empresa, es decir, como un empleado dentro del propio organigrama de la organización (por ejemplo, en el departamento de selección y capacitación), aunque, en ocasiones, puede trabajar como parte de una empresa externa ajena a la organización, realizando funciones de evaluación del rendimiento, clima laboral y salud de los trabajadores u ofreciendo servicios de coaching para los empleados o los directivos, entre otras funciones. Algunos psicólogos organizacionales optan por desarrollar su carrera profesional como científicos o profesores.

Funciones del psicólogo del trabajo o las organizaciones


Básicamente, el psicólogo organizacional o del trabajo tiene un rol importante en tres grandes áreas:

  • Recursos Humanos (formación, capacitación, etc)
  • Marketing e Investigación Social y Comercial.
  • Seguridad e Higiene en el Trabajo (Psicología de la Salud Laboral)¿Pero cuáles son las funciones que realiza? Algunas de las funciones de este profesional son los siguientes:
  • Planifica, organiza o dirige distintas funciones dentro de la organización, tales como la admisión, la evaluación, la compensación, la retención y el desarrollo de las personas.
  • Observa, describe, analiza, diagnostica y resuelve conflictos en las interacciones humanas. De esta manera asegura buen clima laboral y desarrollar la cultura organizacional.
  • Analiza y modifica los elementos físicos sociales y psicológicos que afectan al desempeño laboral e impactan en la eficiencia de los empleados.
  • Aplica cuestionarios y entrevistas para el correcto diagnóstico del clima, la productividad y la salud laboral, y lleva a cabo acciones preventivas para corregir los posibles desajustes.
  • Asesora al cuadro de mando cuando es necesario, por ejemplo, en cuanto a las negociaciones colectivas, las posibles estrategias empresariales, la mejora de la imagen corporativa, etc.
  • Analiza y pone en práctica distintas técnicas psicológicas para incrementar la productividad, mejorar el clima organizacional, evitar fatigas y prever accidentes o problemas de salud laboral, como por ejemplo: el burnout o el boreout.
  • Aporta su conocimiento como experto en estilos de liderazgo, las relaciones interpersonales, el control emocional, las técnicas de negociación, la toma de decisiones o la correcta planificación.
  • Emplea herramientas para la detección del talento y la mejora del desarrollo organizacional, y realiza estudios sobre las necesidades del consumidor.
  • Recomienda, y si es posible pone en práctica, acciones para incentivar, compensar y remunerar al personal, así como asegurar su bienestar, seguridad y salud ocupacional.
  • Se encarga del área de formación, y diseña programas de capacitación para el desarrollo del personal, así como los planes de carrera y ascensos.
  • Dirige y ejecuta los procesos de selección de personal. Para ello, puede emplear distintas pruebas psicológicas y cuestionarios para detectar las competencias de los candidatos.
  • Analiza las necesidades de personal, el puesto de trabajo y la organización.

Diferencias entre el psicólogo del trabajo y el profesional de los recursos humanos

Es frecuente referirse al psicólogo organizacional como el profesional de los recursos humanos, cuando son cosas distintas. El psicólogo organizacional es un psicólogo que se ha especializado en el campo de las organizaciones y el trabajo, mientras que el profesional de los recursos humanos puede no tener formación como psicólogo. En España por ejemplo, existe una carrera universitaria que recibe el nombre de Grado de Ciencias del Trabajo y de los Recursos Humanos (que sustituye a la antigua Licenciatura de Relaciones Laborales), por lo que el perfil profesional de este último es distinto al del psicólogo organizacional. Entre las asignaturas impartidas en esta carrera figuran asignaturas de psicología del trabajo, pero, además, se imparten otras temáticas como el derecho laboral y sindical o la fiscalidad de las personas físicas.
Esto ocurre porque en el departamento de recursos humanos de una empresa no solamente se realizan funciones de selección de personal o capacitación, sino que se pueden llevar a cabo negociaciones colectivas o tareas como la gestión de nóminas. El perfil del psicólogo de las organizaciones encaja en algunas áreas de este departamento de recursos humanos, pero no en todas.

Formación del psicólogo organizacional

Si eres psicólogo y quieres dedicarte a la psicología organizacional, debes saber que psicólogo organizacional, a diferencia del profesional de los recursos humanos, ha cursado el Grado en Psicología. Algunos psicólogos acaban la carrera y luego comienzan a trabajar como reclutadores o técnicos de selección y, tras conocer el mundo de los recursos humanos, se forman para abarcar otras áreas de los RRHH, como la administración de personal o el derecho laboral.
Otros, en cambio, tras acabar el Grado en Psicología deciden hacer un máster. Si tu intención es esa, deberás escoger entre realizar un Máster en Dirección de Recursos Humanos o un Máster en Psicología Organizacional y del Trabajo. Mientras el primero te forma en cuestiones como el presupuesto, los pagos y gastos del personal, la legislación laboral, contratos, derechos laborales, sistemas de seguridad del trabajador (evitar accidentes) selección y capacitación. El segundo te permite estudiar el comportamiento del individuo dentro de una organización y todo lo relacionado con la motivación, el liderazgo, el estrés (y otras enfermedades relacionadas con el trabajo) el clima y la cultura laboral o la influencia de las variables psicológicas en el rendimiento.